¿De quién es la culpa?


 

¿De quién es la culpa?

Sofia Tolstaia.

Sólo unos minutos antes de sentarme frente a esta página he escuchado que una mujer más ha sido asesinada por su pareja. Una mujer más asesinada, una mujer menos viviendo.

Y nos quedamos sin su presencia, sin sus miradas, sus abrazos, sin sus sonrisas y sus lágrimas, sin su lucha, sin su trabajo de cada día, nos quedamos sin su voz y sus palabras y lo más importante, sin su libertad que también es la nuestra.

Actuemos y defendamos esa libertad con libertad, defendamos la libertad con todas las valiosas herramientas de las que disponemos cada una y cada uno de nosotros para hacer de nuestra sociedad un lugar de convivencia, justicia e igualdad para todas y todos.

Sofia Tolstaia a través de la vida de Anna, la protagonista de su novela ¿De quién es la culpa? aportó una acción importantísima: revelar una situación, una realidad.

Desvelar para exponer, describir para comprender, contar para denunciar.

A través del relato, Sofia revela, desvela y describe no sólo todo el universo interior de la convivencia de uno de tantos de miles de matrimonios o parejas del mundo, sino que lo hace desde un punto de vista emocional y psicológico magistral en el que vamos asistiendo a la gradual anulación e infelicidad de una mujer atrapada en un matrimonio lleno de abusos, soledad e incomprensión. Nos lleva a entender a Anna, a entender sus circunstancias, sus decisiones, sus contradicciones, sus luchas, sus pensamientos y sus sentimientos.

Anna es un joven vital, inteligente, llena de inquietudes personales y filosóficas que vive con su familia entregada a la lectura, a la pintura y a la naturaleza y que para su futuro espera una vida en pareja basada en el amor, el compañerismo y la comprensión mutua, una unión espiritual que finalmente la lleve a un deseo carnal. Pero esa esperanza pronto se torna en fantasía cuando se casa extremadamente joven con el príncipe Prózorski, amigo de la familia y muchos años mayor que ella, que resultará ser un marido egoísta, celoso y cruel que sumirá a su mujer en la soledad y la humillación hasta arrebatarle “todo”.

La escritora rusa nos sumerge en el ambiente asfixiante en el que vive Anna por su falta de libertad, la cual ni siquiera se permite ser libre con el pensamiento y a la que sólo le queda luchar por su supervivencia dentro de los márgenes que tiene estrictamente marcados aunque eso la lleve a hacer cosas que no desea en absoluto y cuyo único consuelo será el amor de sus hijos y la compañía de su “amigo” Bejmétev.

Mientras se lee la novela se siente el poder de la educación, la presión que ejercen las normas que marca la sociedad y sobre todo la normalidad con la que esa sociedad asume determinadas actitudes y circunstancias aberrantes contra la mujer, mirando incluso hacia otro lado para no ver la realidad aun cuando ésta es clara y se impone, tapándolo todo con el silencio.

Esta edición de Xórdica incluye además un estupendo epílogo de Ferrán Mateo y de la traductora del libro Marta Rebón, que aporta datos y luz sobre Sofia Andréievna Behrs y su creación literaria ¿De quién es la culpa?, novela que escribió como respuesta a la que escribió su marido, Lev Tolstói, Sonata a Kreutzer.

¿De quién es la culpa? es una novela importantísima para la que en absoluto ha pasado el tiempo.

Hablar de esta novela, recomendar su lectura es una acción… leerla también es una acción.

“Soy libre de comer, dormir, estar callada y ceder. Pero no soy libre de pensar como me dé la gana, de amar a quien quiera, de entrar y salir según mis propios intereses y placeres intelectuales.” Sofia Behrs.

Sagrario Santamaría Martín.